jueves, 6 de febrero de 2014

REFLEXION - EL ECO DE LAS BALAS

  EL ECO DE LAS BALAS

   Es casi imposible no emocionarse en las playas del desembarco porque ahí ha quedado escrita gran parte de la historia que cambió nuestro mundo.
Después de miles de años de evolución y desarrollo el hombre, en tan solo seis años, modificó el rumbo de su existencia mostrando además  su cara más cruel y menos humana. No voy a hablar de vencidos y vencedores, ni de buenos y malos, porque creo firmemente que nadie gana una guerra. Todos terminamos siendo perdedores porque el sufrimiento de un conflicto nos alcanza a todos, independientemente del resultado del mismo.

   La II Guerra Mundial ha sido el conflicto más sangriento de nuestro planeta y aunque las cifras no están nada claras los cálculos más pesimistas apuntan a que  el número de muertos supera los 70 millones de personas, entre civiles y militares. Y las lápidas que han quedado como testimonio en los diferentes cementerios de las costas del desembarco, en Normandía, hablan por si solas.
Varias generaciones de europeos fueron borrados de la faz de la tierra con la ayuda de un armamento que a medida que avanzaba la guerra era más preciso y sofisticado. 
 
Por eso resulta difícil no emocionarse. Un soldado alemán, sin nombre y apellido, un jóven de 19 años, otro de tan solo 18, un teniente inglés de 22, un americano de 25, rusos, polacos, finlandeses, holandeses, belgas .... y así en líneas interminables de tumbas donde descansan los restos de aquellos jóvenes que sufrieron un conflicto que si bien es recordado por las heroicidades de sus soldados debe ser considerado (esta y todas las guerras) como un fracaso del ser humano.
  El próximo 6 de Junio se cumple el 70 aniversario del desembarco y para conmemorarlo en las playas de Normandía se han organizado una serie de actividades que congregarán a muchos familiares de veteranos. Utah Beach, Omaha Beach, Gold Beach, Juno Beach y Sword Beach son las playas protagonistas del asalto que en un año llevó a la victoria a las fuerzas aliadas.
 ¿Pero porque Normandía y porque el 6 de Junio? La decisión se tomó Canadá, en el transcurso de la conferencia de Quebec en 1943. Las playas de la Bahía del Sena eran las más adecuadas ya que estaban menos fortificadas que la costa del Paso de Calais, que era precisamente donde los alemanes esperaban la gran operación. En la zona no había tampoco ningún gran puerto así que los aliados previeron dos grandes atraques artificiales cuyos restos todavía son visibles para los visitantes.
En cuanto a la fecha había que tener en cuenta que Rommel, al margen de los búnkeres construidos en puntos estratégicos, había mandado cubrir las playas con obstáculos. Era por tanto necesario contar con el ascenso de la marea para evitar que las lanchas empalaran
 y se necesitaba además luna llena para divisar bien los objetivos a bombardear. 45 minutos de fuego aéreo precedió la “hora H” y el 6 de Junio había entrado en la historia.
   En la actualidad esta fecha es conmemorada todos los años y a lo largo de la costa Normanda encontramos vestigios de lo que fue el desembarco, tanto al aire libre como exhibido en más de una veintena de museos.
Los aliados rinden así tributo a sus muertos y suponemos también que con la intención de que no se nos olvide una guerra que nunca debió ser.
La Pointe du Hoc, Grandcamp Maisy, Batterie de Longues-Sur-Mer, Musée des Rangers o el Musée Mémorial D’Omaha Beach son algunos de los puntos de interés que nos recuerdan los acontecimientos de esa madrugada que cambió el rumbo de la II Guerra Mundial.
  El gran memorial del desembarco se extiende desde Cherbourg hasta Honfleur, pasando por un buen número de localidades entre ellas Bayeux, fundada por los Bodiocasses, uno de los múltiples pueblos galos. Desde junio de 1940 fue ocupada por los nazis hasta que las tropas británicas la liberó   el 7 de junio de 1944 convirtiéndola en la primera ciudad francesa rescatada en el transcurso de la batalla de Normandía.
La ciudad se salvó prácticamente intacta de la guerra y hoy es un importante centro turístico en el que destaca su catedral románico-gótica y el famoso Tapiz de Bayeux, uno de los tesoros de Francia que data del siglo XI y que conmemora la Batalla de Hastings.

   A tan solo 30 kilómetros se encuentra Caen, la capital de la Baja Normandía, que fue liberada un mes más tarde. Se trata de una localidad de más de mil años de historia y la preferida por Guillermo el Conquistador que hizo construir un castillo y dos abadías, uno para hombres y otro para mujeres. Los monumentos han sido reconstruidos después de la guerra y en la actualidad destacan las calles peatonales del centro.
   Aquí se encuentra también el Memorial de Caen, inaugurado en 1988, y que se ha convertido en un auténtico centro internacional para la paz. Algo sin duda necesario en un mundo y en estas tierras donde según dicen todavía se percibe el eco de los disparos. 

2 comentarios:

  1. Muy veridico y emocionante cuando se visita. Merece la pena conocer este impresionante lugar del oeste de Francia.

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  2. La verdad que si. Emoción y lágrimas.

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