viernes, 9 de mayo de 2014

NAVEGANDO TIERRA ADENTRO - DIAS MEMORABLES

DÍAS MEMORABLES 


    En todos los viajes hay días memorables y este fue uno de ellos. Tras un día de estancia en Maarssen y un día de turismo en Utrecht íbamos a seguir nuestro camino. Y digo íbamos porque a punto estuvimos de quedarnos en Maarssen para siempre. Sin saber ni cómo ni porque habíamos pinchado. La quilla del barco se había enganchado  al fondo del río a pesar de que el indicador de la profundidad marcaba una distancia sobrada de 30 cm. El caso es que al barco "Inspiration" no había quien lo moviera, ni aun tirándonos al río para empujar, cosa que no se nos pasó por la cabeza teniendo en cuenta el frío que hacía. Por mucho que Alfonso lo intentó dando fuerza al motor mientras que Rafa empujaba desde el muelle, el barco no se movía. Menos mal que el vecino se ofreció a ayudarnos. Viajaba en una potente motora llamada "Chamame", con bandera australiana, acompañado de su mujer e hijo. Hablamos naturalmente en inglés cuando el chaval nos sorprendió respondiendo en perfecto español ya que trabajaba en Argentina.

   El caso es que nuestro barco volvió a flote con la ayuda de un buen cabo y una serie de maniobras y pudimos seguir el camino. Nuestra siguiente meta era Tiel, en el río Waal, pero esta vez cogimos la autopista del canal Amsterdam Rhin. Ancho, recto y caudaloso son las tres palabras que definen este tipo de vías acuáticas que al mismo tiempo tienen mucho tráfico, sobre todo de grandes barcos y gabarras que van y vienen con todo tipo de mercancías. ¿Bonito? Bueno el paisaje es muy verde pero con tanto tráfico la orilla del canal está llena de industrias que afean completamente la naturaleza. Claro que viajando por la autopista acuática, con velocidad constante, se pueden hacer otras cosas como por ejemplo tomar un buen desayuno en la bañera con un café caliente. Con lo que uno no cuenta saliendo de España a finales de abril, con el verano casi asomando, es con un clima que se aleja mucho del que estamos acostumbrados. La llovizna se hacía cada vez más persistente seguida de un viento “algo más que fresquito”. 

   Hasta ahora las esclusas por las que hemos pasado habían sido como de juguete, solo para barcos pequeños. Se abre la compuerta, entras y echas el cabo en un lateral, se cierra la compuerta al tiempo casi que se abre la otra, y ya está. Pero las de este canal son esclusas de las de verdad. Hechas para barcos de grandes dimensiones y también para superar grandes diferencias de nivel en la trayectoria del río. Además ante nosotros teníamos una nueva prueba, dos esclusas de inmensas dimensiones, la de la Princesa Irene y el del Príncipe Bernhard, ambas dobles con más de 300 metros de longitud y por las que pasan todos los años unos 24.000 barcos.

    Las esclusas son obras hidráulicas que funcionan como ascensores para los barcos y aunque parecen inventos modernos ya existían en Europa en el siglo XV con un sistema más rudimentario y eran también más pequeñas. Ahora algunas son inmensas y se las ve venir de lejos y a medida que uno se acerca impresionan. Cuando se abren las compuertas el gran pasillo de agua parece engullir a los barcos sin más, como si se tratara de una gran ballena. Y una vez dentro hay que estar atento ya que a medida que cambia el nivel del agua en la esclusa hay que mover los cabos de noray a noray para sujetar bien el navío. Para las gabarras esto no tiene ningún misterio, sus marineros lo hacen cientos de veces cada día y además con el peso que llevan esos barcos a duras penas notan la corriente cuando cambia el nivel del agua en la esclusa. Pero para los barcos pequeños es diferente. Aquello se mueve mucho y es fácil perder el control. Se trata desde luego una experiencia no exenta de riesgo y al que nos enfrentábamos con respeto y también cierto temor porque ¿qué pasa si algo sale mal? Pero todo salió bien aunque a medida que nos acercábamos a Tiel estábamos cada vez más mojados y con más frío. Día de perros total y nuestro único anhelo era encontrar refugio en una marina que al menos tuviera una ducha y electricidad para poner la calefacción y entrar en calor.


















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